Selecciona tu país, ingresa tus ingresos y sabe exactamente cuánto reservar cada mes para no tener sorpresas al declarar.
La carga fiscal de un freelance varía enormemente según el país, el nivel de ingresos y el régimen fiscal elegido. El error más común es no apartar nada durante el año y recibir una factura inesperada al declarar.
El ISR va del 1.92% al 35% según ingresos. El IVA es 16% y se cobra al cliente. El Régimen Simplificado de Confianza ofrece tasas reducidas para ingresos hasta $3.5M MXN anuales.
El IRPF oscila entre 19% y 47%. El IVA general es 21%. Los autónomos también pagan cuota a la Seguridad Social, que varía según ingresos desde la reforma de 2023.
El impuesto de renta para personas naturales va del 0% al 39%. Si superas 3,500 UVT anuales (~$40M COP), debes declarar. El IVA es 19% para servicios gravados.
El ISR para personas físicas va del 15% al 25%. El ITBIS (IVA local) es 18% para la mayoría de servicios. Los freelancers deben registrarse en la DGII.
En la mayoría de países sí, cuando superas cierto umbral de ingresos. El IVA no es un costo para ti — lo cobras al cliente y lo entregas al Estado. Lo importante es tenerlo separado y no gastarlo.
Las consecuencias incluyen multas, recargos por mora e intereses acumulados. En casos graves puede derivar en auditorías. Es mucho más costoso no declarar que hacerlo correctamente desde el inicio.
Generalmente: equipo de trabajo (laptop, monitor), software y suscripciones profesionales, internet, formación relacionada con tu actividad, y en algunos países parte del alquiler si trabajas desde casa. Varía por país.
Cuando trabajas por cuenta propia, nadie te retiene impuestos automáticamente como en un empleo formal. El dinero llega completo a tu cuenta, y la tentación de gastarlo también. El resultado: cuando llega la fecha de declaración, miles de freelancers descubren que deben dinero que ya no tienen. La regla de oro es simple: cada vez que cobres, aparta de inmediato el porcentaje estimado en una cuenta separada. Trátalo como dinero que nunca fue tuyo.
Si todavía no conoces tu régimen fiscal exacto, una regla conservadora que funciona en casi toda Latinoamérica y España es apartar entre el 15% y el 30% de cada ingreso. En regímenes simplificados (como RESICO en México o el monotributo en Argentina) el porcentaje real suele quedar muy por debajo, y la diferencia se convierte en un colchón de ahorro. Es mucho mejor sobrar que faltar.
Cobrar en dólares desde plataformas internacionales no te exime de declarar en tu país de residencia fiscal. En general, los ingresos del exterior se declaran como ingresos por servicios profesionales y se convierten a moneda local al tipo de cambio de la fecha de cobro. Algunos países tienen convenios para evitar la doble tributación; si tu cliente te retiene impuestos en su país, guarda los comprobantes porque podrían ser acreditables en el tuyo.
Dependiendo de tu país y régimen, normalmente puedes deducir gastos necesarios para generar tu ingreso:
La condición casi universal: necesitas factura o comprobante fiscal válido a tu nombre, y el pago suele tener que salir de un medio rastreable (transferencia o tarjeta), no de efectivo.
La mayoría de los países combina pagos provisionales mensuales (o bimestrales/trimestrales) con una declaración anual. Marca ambas en tu calendario con recordatorio una semana antes. Las multas por presentar tarde suelen costar más que el impuesto mismo, y son el gasto más evitable de todos.
Si facturas poco y tu régimen es simplificado, muchos freelancers declaran por su cuenta usando los portales oficiales. Pero a partir de cierto nivel de ingresos —o si tienes clientes en varios países— un contador se paga solo: encuentra deducciones que no conocías, evita multas y te libera horas que puedes facturar. Considera su costo parte de tu tarifa: nuestra calculadora de tarifa tiene un campo de gastos justo para esto.
Una rutina mensual de 30 minutos te ahorra el pánico de fin de año. Esto es lo que hacen los freelancers que nunca tienen sorpresas con el fisco:
Y recuerda: el porcentaje de impuestos no sale de tu bolsillo si lo incluyes en tu precio desde el inicio. Calcula tu tarifa con impuestos incluidos usando nuestra calculadora — la diferencia entre un freelancer que sobrevive y uno que prospera suele estar en ese detalle.